Durante nuestros años universitarios en el Hospital, hemos observado un fenómeno muy curioso:
Cuando un individuo de género masculino llega a su último curso de carrera (sexto) empieza a sufrir unos cambios muy característicos. Poco a poco adquiere una actitud de "soy guay", y cada vez que tiene que saludar a alguna compañera (de su mismo curso o de cursos inferiores), se le desciende automáticamente el párpado superior (lo también conocido como guiñar el ojo). Más adelante, cuando se acerca el final de curso, acompañan el guiño con un ruidito (difícil de reproducir en un texto... lo podríamos considerar un "clic").

Lo que acabo de describir ha pasado año tras año con diferentes miembros pero siempre pertenecientes a sexto curso o superior, es decir, los que ya están preparando el MIR.

Sólo tengo una pequeña curiosidad: ¿que pasaría si un día me diera a mi por guiñarles el ojo cuando les saludo? me temo que me quedaré con las ganas de descubrirlo...

:P