Presentación de lo ocurrido:
Hace ya unas semanas un profesor de mi facultad escribió un artículo en El País y nos animó a que lo leyéramos. Yo me lo imprimí y hoy me lo he leido. Se titula "Facultades de medicina: internacionales o marginales"

Mi indignación:
A ver, yo veo muy bien lo de aprender idiomas y no me parecería mal que un tanto por ciento pequeño de la nota formara parte de una evaluación externa, pero darle tantísima importancia al prestigio internacional lo veo ridículo.
Este hombre me parece un superficial y un egocéntrico. Parece mentira que él en su día fuera un estudiante, bueno... sí, seguro que fue uno de éstos que corren por aquí a los que lo único que les importa es llegar a ser reconocidos por todos y la humanidad la dejan a un lado. ¿Cómo no puede comprender que alguien esté nervioso delante de un examen oral? ¿cómo no puede comprender que algunas personas necesiten exponer o responder preguntas (en la que se juegan la nota) delante de alguna persona como mínimo un poco conocida? ¿cómo puede darle tanta importancia a que alguien vista con elegantes zapatos italianos, sedas, camisas de Giorgio Armani o corbatas de Ralph Lauren? ¿cómo puede pensar que si tienes un Jaguar eres mejor y mereces más respeto?
Pues no señor! me niego a que mi nota dependa de alguien que no me conoce, que no sabe como pienso ni cuantas horas dedico a ser mejor persona y mejor médico. Si ya me molesta que me evaluen con un examen tipo test y unas cuantas preguntas sin tener en cuenta muchas otras cosas, sólo faltaría que encima me viniera uno de fuera a hacerlo.
Y si este señor lo que quiere es cambiar de mentalidad, que empiece por la suya, no juzgue tanto la manera de vestir y empiece por mirar a la persona que hay debajo. Que se de cuenta que siendo más competitivo no crea mejores médicos, luego, si quiere, que se dedique a cambiar el mundo, yo sólo le pido que empiece por el que tiene más cerca.